Informarse es un derecho, meter miedo es un pecado

El miedo nubla la razón, paraliza. El miedo empuja a tomar decisiones erróneas. Usar el miedo como estrategia comunicacional es lo que mejor hace algunos grupos, que desde el grito y la amenaza, logran imponer sus ideas, sin permitir la duda o el debate.

La táctica del miedo es la que emplean (“todo es negro, oculto y preanuncian futuros apocalípticos) los manifestantes anti-nucleares.

Río Negro planea la construcción de una central nuclear. Por eso es válido escuchar todas las opiniones. Las de están a favor y las que se oponen,

Si hubiera un debate serio y respetuoso, la razón se impondría. Pero poco puede hacerse ante la soberbia del “No es no” que esgrimen quienes se manifiestan “espontáneamente” en nombre del pueblo, que pelean por el bienestar de todos, (aunque nadie se lo pida) y tienen la estrategia del miedo de su lado.

“No, es no” es terminante. Aplasta todo disenso. No permite razonar y paraliza. Tiene sabor a cosa masticada y digerida por unos pocos, en nombre del bien general. Habla de absolutismo, de asunto decidido sin consulta, de arrogarse la representación de quienes no pidieron ser representados ni se auto convocan.

Los que están “en contra de”, muestran  que no tienen ganas de debatir porque creen que “su” verdad es irrefutable, aunque tengan argumentos “flojitos de papeles” y sostenidos con alfileres.

Vale preguntarse si el vecino común, la gran mayoría de ellos, está tan preocupado y politizados como sus representantes y defensores,  ¿Ellos pierden el sueño ante la posibilidad de un futuro de trabajo y crecimiento en la región?. En vista de la cantidad que se reúne, grita, manifiesta, parece que la respuesta es obvia: la mayoría quiere trabajo, inversiones, radicación de nuevas industrias, futuro para sus hijos.

Los “no nucleares” gritan durante horas frente a un hotel. Cortan una calle por la simple sospecha de la presencia de los “personeros del mal”. Se oponen “por las dudas” a todo lo que se desconoce o es distinto. Esas son formas de aplicación del miedo.

Oponerse al desarrollo “por la razón o por la fuerza” tiene sus beneficios: si la primera falla, la segunda le da visibilidad (aunque no validez) a sus reclamos. Vieja táctica del miedo, repetida hasta el cansancio.

Río Negro tendrá una central nuclear que demandará la inversión de 8000 millones de dólares, la creación de 4000 puestos de trabajo durante años y la instalación de infraestructura que permita crear un nuevo polo científico y poblacional.

Si hoy no nos permitimos debatir los posibles beneficios y perjuicios de la instalación de una central nuclear en la zona, estaremos dejando como válido el pensamiento absolutista (“No es no”) en perjuicio del diálogo.

Voy a responder algunas preguntas en general, de gente que muy respetuosamente me ha preguntado o tiene dudas de algunas cosas, para ser sincero, debemos coincidir que no hay información desde el gobierno provincial, y esto se debe a que todavía no hay un acuerdo firmado donde se fijen las regla de juego.

Una pregunta frecuente es: porque no se hace la planta con medios propios ya que tenemos el INVAP?

Nuestro país tiene reactores de baja  y media potencia, CAREM (CENTRAL ARGENTINA DE ELEMENTOS MODULARES) de muy baja potencia, 25 Mw.  De tecnología y diseño 100% argentino.  Se prevé en el futuro elevar  su potencia a si el orden de los 150/300Mw.

Para poder construir la planta de la que hablamos, se necesita un reactor de alta potencia que genere como mínimo 1150Mw. Ante esta realidad, los únicos que están en condiciones de poder abordar la construcción de la planta son los siguientes países, FRANCIA, EU, ALEMANIA, RUSIA Y CHINA, ahora, el único que más garantía ofrece es el gobierno chino, ya que la planta es de  un modelo occidental mejorado con toda la tecnología de 4ta generación  del siglo XXI.

Esto por una parte, por otro lado no hay que ignorar que este acuerdo ya estaba firmado por el gobierno anterior, es decir por Cristina Fernández, por eso digo que él   Kirchenerismo fue muy deshonesto intelectualmente en nuestra provincia.

Fuente: Prensa Roberto Vargas